Clásica elegante

Te sentís segura en las prendas clásicas y básicos atemporales. Podrías reutilizar prendas de tu madre o tu abuela sin salirte de tu estilo.

Preferís las siluetas con líneas simples, las prendas de sastrería y priorizás la calidad. Blazers, camisas de algodón o seda y pantalones de rectos son tus básicos.

Posiblemente seas conservadora a la hora de comprar. ¿No es tu caso? Entonces hacés gastos importantes pero en prendas de alta calidad y durabilidad, y que intuís que no pasarán de moda.

Te cuesta salir de los tonos neutros, solo arriesás algunos acentos de dos o tres de tus colores preferidos. Entre los estampados, seguramente preferís las rayas diplomáticas, marinière, pied de poule, tartán… evitando los estampados demasiado llamativos en el diseño o el color.

Como te resistís un poco al cambio, las tendencias del momento no te desvían mucho del camino.

Tu cabello, suelto o recogido, siempre estará impecable. En cuanto al maquillaje, ojos delineados y un buen labial son tu sello personal.

 

Riesgo: tu estilo, sobrio y sofisticado puede hacerte lucir presuntuosa y un poco inaccesible.

Desafío: arriesgarse a jugar con alguna tendencia para refrescar el look, sorprender, y sorprenderte. Además, es importante que estés usando los neutros de tu subestación, si usás colores que no te favorecen en tu estilo clásico, corrés el riesgo de que tu look te avejente.

Un estilo definido es el comienzo. 

La paleta de color adecuada lo vuelve inolvidable.

Si querés que todo en tu guardarropa funcione en armonía, tu colorimetría es la clave.

 

Cartas de estilo

Si preferís ir paso a paso, también podés recibir ideas semanales para trabajar tu estilo.

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