Tu modo de vestir refleja una mujer delicada y cuidadosa de los detalles, cálida y tierna, con un toque de inocencia.
Te destacás por tu esencia femenina y refinada.
Caracterizan tu estilo las faldas y vestidos vaporosos, con volados, transparencias y materiales delicados: broderie, seda, encaje, chiffon.
Tu sello son los estampados de flores pequeñas que evocan un jardín de otros tiempos y proyectan tu delicadeza, al igual que tus colores preferidos: nude, off white, rosa pastel, lavanda, salmón…
Tu maquillaje es natural y ligero, en tonos rosas, durazno o quizás simplemente uses brillo para los labios. Puede que que lleves tu cabello suelto y con volumen o recurras a las trenzas.
Tus accesorios preferidos son sutiles y sobrios, carteras sobres con algún detalle discreto, moños, cadenas delicadas, perlas, pendientes de flores…
El riesgo es que tu apariencia resulte demasiado naïve y te subestimen en ciertos ambientes.
El desafío sería animarte a sumar colores más intensos propios de tu paleta sin perder tu esencia o combinar con otro tipo de prendas que pueden ser más sexys o formales, según la imagen que necesites proyectar.
Un estilo definido es el comienzo.
La paleta de color adecuada lo vuelve inolvidable.
Si querés que todo en tu guardarropa funcione en armonía, tu colorimetría es la clave.