Calzado y estilo
Querida lectora,
Cuando describimos a una persona (más específicamente lo que lleva puesto) solemos empezar por la cabeza. Es lógico: es lo más cercano a los ojos, lo primero que entra en nuestro campo visual. Si tiene un sombrero, va a llamar la atención. Después seguimos: lentes, blusas, pantalones, faldas…
Normalmente, los zapatos son lo último que vemos, si es que los vemos.
¿Qué te quiero decir con esto?
Que el calzado es una parte primordial del vestuario, pero lo es principalmente para quien lo lleva puesto.
¿Cómo elegís tu calzado?
Los tacos altos pueden impresionar, alargar las piernas, modificar la postura… pero también pueden doler, deformar y demandar un costo que muchas veces ignoramos.
Cuando necesitás seguridad, probablemente tu elección no sean los zapatos más estilizados ni los más costosos, sino los que cuidan tu paso: los que te cubren, los que no permiten que tus pies se mojen bajo la lluvia, los que no duelen y (super importante) los que no resbalan.
Y sin embargo, seguimos escuchando a muchas mujeres “pedir perdón” por los zapatos que llevan: unas zapatillas, unos mocasines, un zapato de trabajo… como si fueran una falta de estilo.
¿Quién nos hizo creer que lo único apropiado eran los tacos altos o los zapatos en punta?
¿En qué momento normalizamos que las modelos se caigan en la pasarela por usar calzado imposible?
Entiendo que hay trabajos o actividades que implican un código de calzado. Pero fuera de eso, si elegís zapatillas, zapatos planos, botas cómodas o estiletos de 10 cm, lo importante es que esa decisión sea consciente y personal. La comodidad (o la incomodidad) es algo absolutamente individual.
Si te interesa cuidar el estilo, podés integrar tu calzado al look a través del color o la textura, usarlo como acento, como punto focal. No hace falta que combine con la cartera (ese mandato ya pasó).
Sí importa que estén cuidados: limpios, lustrados si corresponde, con suelas en buen estado.
Recordá que cuando hay intención, el look siempre se ve más pulido. Porque hasta el zapato más simple puede elevarse si se lo lleva con presencia.
¿Querés aplicar esto a tu propio estilo?
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