Querida lectora,
¿Cuántas veces dejaste una prenda colgada en el placard, esperando “la ocasión especial”?
Un vestido demasiado elegante, una blusa con brillos, unos zapatos distintos a lo que usás siempre.
Ahí están, casi intactos, puede que hasta conserven la etiqueta. No estoy hablando de prendas que no te gusten. Al contrario, te gustan demasiado. Pero tal vez te asuste que llamen la atención. Que alguien piense que “te arreglaste de más”. O quizás, en el fondo, te da un poco de vértigo brillar.
La verdad es que no hace falta una fiesta, ni un gran evento. Podés convertir cualquier martes en especial si te animás a usar lo que tanto te gusta. Creá tus propias oportunidades.
La ropa no está hecha solo para esperar dentro del placard: está hecha para acompañarte, para expresarte, para darte fuerza.
Y si todavía te da un poco de miedo, empezá de a poco: usá esa prenda distinta y bajala con algo más neutro. O llevá ese accesorio llamativo con un look básico.
¿Cómo saber si la prenda es para vos ?
– la elegiste vos misma, no es un regalo de alguien que te conoce poco
– parece fuera de tu estilo diario, pero es la prenda que usaría sin dudar la mujer que amarías ser
– aunque no la usaste, ya te la mediste, y sabés que te queda bien
– simplemente, te encanta
Si la mayoría de tus respuestas es sí, ¿qué estás esperando para disfrutarla?
Si alguna vez fuiste a desayunar ‘demasiado arreglada’ después de una noche de fiesta, si alguien te vio cuando saliste de una fiesta de disfraces, si te tomaste un taxi para ir a un casamiento, si paseaste al perro con tu ropa de trabajo, si fuiste a la guardia en una urgencia… Ya estuviste vestida fuera de contexto.
¿Cuál es el punto?
A nadie le importa si desentonás. Las ocasiones las creás vos, tu estilo lo armás vos. Y el estilo que se disfruta se construye con coraje.
Y a veces, lo único que falta es que vos decidas ser la “ocasión especial”.
Gracias por estar aquí.
Con cariño,
An Gelmini
