Querida lectora,
Se acerca el equinoccio de primavera.
El día y la noche están en equilibrio: mitad luz, mitad sombra. El equinoccio nos recuerda que en nosotras también conviven lo que está a la vista y lo que permanece oculto: miedos, bloqueos, pero también deseos, nuevas posibilidades.
La primavera llega con aire más liviano. La moda, la vida, incluso la mirada que tenemos sobre nosotras mismas, pueden volverse más ligeras. Es el momento perfecto para soltar lo que pesa, dejar caer abrigos que ya no necesitamos, desprendernos de capas innecesarias: mandatos ajenos, viejas formas de ver nuestro cuerpo, recuerdos que ya no nos definen.
Cada estación nos invita a cruzar hacia una versión de nosotras iluminada por otra luz. La limpieza de primavera no es solo ordenar ropa, es una oportunidad para repensar ideas ancladas, y repensar tu ropa. Evaluar, tal vez, lo que realmente refleja la mujer que sos hoy, elegir qué acompañará tu camino hacia la que querés ser mañana.
Hoy te propongo un ejercicio: revisá tu placard y elegí 3 prendas que no te representen, que hablen con una voz que no es la tuya:
– ese vestido formal que te vendieron como imprescindible pero nunca usaste
– esa blusa que te recomendaron porque ‘tapa’ lo que se supone no tenés que mostrar
– ese pantalón apagado, cuyo color te inspira más tristeza que ‘sobriedad’
Soltá, regalá, doná… Sentí cómo se abre el espacio para que nuevas prendas, nuevas ideas y nuevas posibilidades entren a tu vida.
Dejando ir lo que te sofoca, abrís un lugar para el aire, la luz.
La primavera nos espera con su energía renovadora: aprovechala para conectar con vos misma, para celebrar tu estilo, tu cuerpo y tu presente.
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Gracias por estar aquí.
Con cariño,
An Gelmini
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